Artículos Relacionados

El silencio del PRM

Por Elvis Lima

En política, el silencio puede ser prudencia, pero también puede convertirse en una peligrosa señal de abandono. Y eso es lo que hoy parece ocurrir con el Partido Revolucionario Moderno (PRM), una organización que, pese a estar en el poder, luce arrodillada ante los ataques de sus adversarios, sin dolientes ni voceros que salgan con valentía a defender la obra de su propio gobierno.

Resulta difícil entender cómo un partido que ha tenido la oportunidad histórica de conducir los destinos de la nación permanece casi inmóvil mientras sus opositores ocupan el escenario público, fijan posiciones y cuestionan su gestión. ¿Dónde están las voces del PRM? ¿Dónde están sus dirigentes cuando el gobierno necesita que alguien explique, argumente y dé la cara?

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo hacen su papel. Con razón ejercen la oposición, señalan lo que entienden incorrecto y procuran capitalizar políticamente el descontento. Son organizaciones con experiencia, con dirigentes que conocen el Estado y saben librar las batallas del debate público. Nadie puede reprocharles que hagan política; lo preocupante es que el oficialismo parezca haber renunciado a hacer la suya.

Con argumentos en unas ocasiones y con ataques que merecen ser rebatidos en otras, esas fuerzas han encontrado en el silencio oficialista un terreno fértil para imponer sus narrativas. Y mientras la oposición mueve sus piezas, el PRM luce atrapado por el miedo. Peor aún sería que su dirigencia estuviera confundiendo la decencia con la cobardía. Se puede debatir con respeto y, al mismo tiempo, defender con firmeza aquello en lo que se cree.

El presidente Luis Abinader, quien también encabeza el partido, no puede ser el único llamado a responder cada crítica, enfrentar cada cuestionamiento y explicar cada decisión. Sobre sus hombros descansa la responsabilidad de gobernar el país, atender las urgencias nacionales y tomar decisiones en medio de desafíos complejos. Pretender que también asuma en solitario la defensa política de su gestión es dejarlo injustamente abandonado.

Desde su llegada al Palacio Nacional, Abinader ha demostrado que sabe asumir los retos y actuar en momentos decisivos. Como buen bateador, ha sabido dar el hit a la hora buena. Ha puesto su liderazgo y su capacidad de trabajo al servicio del país y de su partido. Pero hasta el mejor bateador necesita un equipo que salga al terreno y juegue junto a él.

Por momentos, el presidente parece el Llanero Solitario, obligado a enfrentar las batallas mientras muchos de los suyos observan desde la barrera. Y un mandatario puede tener liderazgo, capacidad y voluntad, pero necesita una organización dispuesta a acompañarlo y a defender sus ideas. Gobernar y enfrentar en soledad cada embate político es una carga que el PRM no debería permitirle llevar.

Un partido en el poder es la base de sustentación de su gobierno. Le corresponde conectar con la gente, escuchar sus inquietudes, explicar las decisiones oficiales y defender con hechos lo que se ha construido. Eso exige dirigentes presentes, capaces de debatir con respeto, reconocer lo que debe corregirse y responder con firmeza a las críticas que consideran injustas.

También es momento de que sus dirigentes entiendan que la lucha por los espacios y las aspiraciones futuras no puede estar por encima del presente. De poco servirá disputarse el porvenir si en el camino se debilita al gobierno que les abrió las puertas y se abandona al presidente que ha sido su principal figura. La unidad se demuestra dando la cara cuando más se necesita.

El PRM todavía está a tiempo de despertar. Necesita recuperar la voz, salir al terreno y asumir con coraje la defensa de su gestión y de su proyecto político. Porque un gobierno necesita un partido que lo acompañe, y un presidente que ha dado tanto por su organización merece algo más que el silencio de quienes están llamados a respaldarlo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Artículos Populares