Santo Domingo, 8 de septiembre de 2026.– República Dominicana registra la segunda inversión más baja en salud como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) entre los 10 países latinoamericanos analizados, con apenas 2.9 %, mientras los pacientes dominicanos enfrentan una espera de hasta 71 meses, casi seis años, para acceder a medicamentos innovadores, según el índice W.A.I.T. 2026, elaborado por IQVIA y FIFARMA.
El estudio revela que el país pasó de registrar 31 meses de espera para la aprobación de uso de medicamentos en 2025 a 37 meses de aprobación y 34 meses adicionales para lograr el acceso en 2026, acumulando un total de 71 meses. La cifra supera el promedio latinoamericano de 68 meses, equivalente a 5.7 años.
De acuerdo con Fernando Vizquerra, director ejecutivo de Fedefarma, esta demora tiene consecuencias directas para los pacientes, debido a que retrasa el inicio de los tratamientos y puede provocar la progresión o agravamiento de las enfermedades. El impacto resulta especialmente significativo en personas con padecimientos crónicos, donde la atención temprana puede ser determinante para mejorar su calidad de vida.
El informe también destaca que los países latinoamericanos destinan, en promedio, dos puntos porcentuales menos del PIB al sector salud que el 6.5 % recomendado por la OCDE. Dentro de los diez países estudiados, República Dominicana ocupa el penúltimo lugar en inversión, solo por encima de México.
Avances en aprobación de medicamentos
Fedefarma reconoció, no obstante, algunos avances registrados en República Dominicana, particularmente la implementación de un reglamento que permite agilizar los procesos de registro sanitario. Según la organización, mediante el mecanismo conocido como reliance, que toma en consideración aprobaciones de organismos como la FDA de Estados Unidos y la OMS, determinados medicamentos pueden obtener su registro en aproximadamente 10 días.
Yaneth Giha, directora ejecutiva de FIFARMA, advirtió que la brecha entre la innovación científica y el acceso efectivo de los pacientes continúa creciendo. A su juicio, reducirla requiere decisiones basadas en evidencia, voluntad política y una mayor coordinación entre los diferentes sectores involucrados en los sistemas sanitarios.
América Latina continúa accediendo principalmente a medicamentos antiguos
El estudio señala además que, mientras la disponibilidad mundial de nuevas terapias aumentó alrededor de 3 % anual entre 2014 y 2025, los sistemas sanitarios latinoamericanos continúan concentrando buena parte de sus compras en medicamentos lanzados hace varios años.
Según el informe, el acceso se concentra principalmente en medicamentos introducidos antes de 2020, mientras que la disponibilidad de los tratamientos lanzados desde 2021 cae por debajo del 50 %. Para los investigadores, esta situación puede derivar en un gasto sanitario menos eficiente y limitar la llegada de nuevas alternativas terapéuticas a los pacientes.
La situación adquiere mayor relevancia ante el crecimiento de las enfermedades no transmisibles en la región, entre ellas las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la enfermedad renal crónica, los trastornos musculoesqueléticos y las enfermedades mentales, padecimientos que generan una creciente demanda de tratamientos modernos.
Un estudio sobre 447 medicamentos
Para su edición de 2026, el índice W.A.I.T. analizó 447 sustancias activas aprobadas entre 2014 y 2025 por la FDA o la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Los tratamientos corresponden a cinco grandes áreas terapéuticas: oncología, enfermedades raras, enfermedades inmunológicas e inflamatorias, sistema nervioso central y enfermedades cardiometabólicas.
La investigación abarcó Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú y República Dominicana, países que en conjunto representan más del 80 % de la población latinoamericana.
Los resultados vuelven a colocar sobre la mesa el desafío de reducir los tiempos entre la aprobación de un medicamento innovador y su llegada efectiva a los pacientes, al tiempo que plantean la necesidad de fortalecer la inversión sanitaria y mejorar la eficiencia de los sistemas de salud de la región.


